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Meditación: Atrapar y Soltar

Por Dzogchen Ponlop Rinpoche

Una vez compré una camiseta en un aeropuerto porque había estado viajando durante mucho tiempo y necesitaba cambiarme de ropa. Elegí una azul y me la puse sin mirar demasiado. Solo después, cuando ya estaba sentado en el avión, noté que había un pez dibujado en la manga seguido de una leyenda: "Atrapar y Soltar". Me sentí muy bien al verlo. Fue como un mensaje del universo; de alguna manera, estaba vistiendo instrucciones sobre cómo trabajar con la mente en la meditación. Ese fue mi enseñanza durante ese viaje.

Tú también puedes usar esa frase en tu meditación. Atrapa los pensamientos y suéltalos. No necesitas matarlos con un golpe en la cabeza antes de devolverlos. Puedes simplemente reconocer cada pensamiento y dejarlo ir.

La práctica de meditación es básicamente un proceso de conocerte a ti mismo. ¿Cómo lo haces? Familiarizándote con tu mente. Normalmente, la mente es un remolino de pensamientos, y la meditación es una práctica que calma este remolino y nos ayuda a desarrollar un estado mental pacífico. Pero nuestra mente no está ocupada solo pensando. Generalmente, estamos pensando en el pasado o en el futuro. Estamos reviviendo algún drama antiguo o intentando planificarnos para lo que podría suceder mañana o dentro de diez años. Generalmente no estamos experimentando el momento presente. No podemos cambiar el pasado y el futuro siempre está frente a nosotros; nunca lo alcanzamos, ¿ya lo notaste? Así, mientras este proceso continúe, nuestra mente nunca descansará. La mente nunca puede simplemente calmarse y estar a gusto.

Cuando practicamos meditación sentada, con el tiempo, nos volvemos mejores en atrapar nuestros pensamientos y soltarlos. Gradualmente, la mente comienza a establecerse, naturalmente, en un estado de reposo. Esto es excelente porque nos permite estar completamente presentes en nuestras vidas. Cuando no estamos siendo arrastrados al pasado o al futuro, podemos simplemente estar aquí, donde realmente vivimos. Estar en el momento presente significa simplemente estar despierto y consciente de ti mismo y de lo que te rodea. Este es el comienzo de la paz y la satisfacción.

Meditación Sentada

Uno de los métodos más efectivos de meditación es la práctica de seguir la respiración. Para comenzar, simplemente te sientas en una postura de meditación y observas tu respiración. No hay nada más que hacer. Tu respiración debe ser natural y relajada. No hay necesidad de alterar tu respiración usual.

Comienza trayendo la atención a la respiración, concentrándote en la inhalación y exhalación en la nariz y la boca. Hay una sensación de que realmente estás sintiendo tu respiración, sintiendo su movimiento.

Cuando haces esto, no estás solo observando tu respiración. Al establecerte en la práctica, realmente te conviertes en la respiración. La sientes mientras exhalas y te vuelves una sola cosa con la exhalación. Sientes el aire mientras inhalas y te vuelves una sola cosa con la inhalación. Eres la respiración y la respiración eres tú.

A medida que te vas relajando, comienzas a apreciar el ahora, el momento presente. La respiración solo sucede en el presente. Exhala. Un momento se fue. Inhala de nuevo. Otro momento está aquí.

Apreciar el ahora también incluye apreciar tu mundo, tu existencia, todo tu entorno, satisfaciéndote con tu existencia.

Cómo Comenzar

Para iniciar una sesión de meditación sentada, primero necesitas un asiento cómodo. Puedes usar cualquier almohada lo suficientemente firme para soportar una postura erguida. También puedes sentarte en una silla. El punto principal es tener una postura relajada pero erguida, para que tu columna se mantenga recta. Si estás sentado en una almohada, cruza las piernas cómodamente y, si estás sentado en una silla, coloca los pies uniformemente en el piso. Puedes descansar las manos en el regazo o en los muslos. Tus ojos pueden estar entreabiertos con la mirada dirigida hacia abajo, un poco frente a ti. Lo más importante es que tu postura esté erguida y relajada al mismo tiempo. Una vez que estés sentado cómodamente, lo principal es estar completamente presente; para dar a tu práctica toda tu atención.

Atrapando tus Pensamientos

Durante la meditación, la charla de la mente comenzará y tendrás muchos pensamientos. Algunos parecerán más importantes que otros y evolucionarán en emociones. Algunos estarán relacionados con sensaciones físicas: dolor en la rodilla, la espalda o el cuello. Y algunos surgirán como algo extremadamente importante; cosas que no pueden esperar. Olvidaste responder un correo crítico, necesitas devolver una llamada u olvidaste el cumpleaños de tu madre. Estos tipos de pensamientos vendrán, pero en lugar de saltar de la almohada, todo lo que necesitas hacer es reconocerlos. Cuando un pensamiento intente distraerte, simplemente di: "Estoy pensando en haber olvidado el cumpleaños de mi madre". Simplemente atrapas tu pensamiento, lo reconoces y lo dejas ir. Sentados en meditación, tratamos todos los pensamientos por igual. No le damos más peso a algunos y menos a otros. Si lo hacemos, perderemos nuestra concentración y nuestra mente comenzará a perderse.

Cuando meditas, repites este proceso de "atrapar y soltar" muchas veces. Un minuto, estás descansando tu mente en tu respiración. De repente, surge un pensamiento y arrastra tu atención. Ves el pensamiento, lo dejas ir y vuelves a tu respiración. Luego, surge otro pensamiento. Lo ves, lo dejas ir y vuelves a tu respiración una vez más. El mindfulness, atrapando tus pensamientos, te trae de vuelta al presente y a una sensación de atención o no-distracción. Puedes fortalecer el poder de tu concentración con la repetición de la práctica de la misma manera que fortaleces los músculos del cuerpo cada vez que te ejercitas.

Recuerda que estamos trabajando con la mente, y tu mente está conectada a muchas condiciones diferentes que te afectan de varias maneras impredecibles. Por eso, no esperes que tu meditación sea siempre la misma o que tu progreso siga una línea de tiempo determinada. No te desanimes con los altibajos de tu práctica. En lugar de verlos como señales de que no hay esperanza para tu práctica, puedes verlos como recordatorios de la necesidad de practicar y de por qué es tan útil.

Lleva tiempo desarrollar un fuerte estado de concentración. Eventualmente, sin embargo, verás que tu mente permanece donde la colocas. Meditar y desarrollar la fuerza de la mente no es solo una actividad espiritual agradable. En realidad, es una gran ayuda y apoyo para cualquier cosa que quieras aprender o realizar. A medida que tu mente se vuelve más tranquila, experimentas más de lo que está sucediendo en cada momento. Comienzas a ver que tu vida, tu vida real, en este momento, es mucho más interesante que todos los pensamientos que has tenido sobre ella.

Texto publicado originalmente en huffingtonpost.com