Usando Mindfulness para la Salud Mental
Por Kelle Walsh

“Basado en evidencias” es un término que la Dra. Patricia Rockman escucha con frecuencia. Como cofundadora del Centro para Estudios de Mindfulness, una institución sin fines de lucro con sede en Toronto, Rockman y sus colegas están empeñados en llevar las intervenciones más efectivas, basadas en las prácticas de mindfulness, a los más desfavorecidos y marginalizados en nuestra sociedad; pobres, personas sin hogar, desempleados y personas con discapacidades, así como a quienes trabajan en la primera línea e interactúan más directamente con estos pacientes.
De acuerdo con el centro, los problemas de salud mental, que incluyen depresión y ansiedad, afectan desproporcionadamente a estos grupos, que también son quienes enfrentan las mayores barreras económicas y sociales al buscar algún tipo de tratamiento adecuado.
La investigación es sólida respecto al impacto positivo del mindfulness en ciertas áreas de la salud mental: reducción del estrés, regulación de las emociones y la atención, reducción de la rumiación mental, reducción de la depresión y ansiedad leves a moderadas, y prevención de recaídas depresivas. También hay evidencia inicial que sugiere sus ventajas para personas que luchan por abandonar alguna adicción, y parece ser particularmente prometedor para dejar de fumar. Y cuando el sufrimiento hace que alguien “tenga una visión fija y negativa sobre sí mismo… o sobre sus circunstancias”, dice Rockman, el mindfulness puede ayudar a la persona a acceder a una perspectiva diferente, ayudando a los pacientes a abrirse a otras posibilidades, aumentando también la resiliencia y la capacidad de tolerar la angustia.
Pero el mindfulness no es una solución lista y única para todos, advierte ella. “Me parece muy importante saber que el mindfulness no es una panacea”, dice Rockman. “Necesitamos dar un paso atrás y tener discernimiento sobre qué es bueno, o al menos no dañino, y dónde necesitamos ser cautelosos”.
¿Quién debería usar Mindfulness para la Salud Mental?
Los clientes de los programas privados y comunitarios del centro son evaluados antes de iniciar cualquiera de las intervenciones basadas en mindfulness. “Si alguien está muy enfermo, demasiado deprimido, demasiado desregulado, tiene algún trauma no procesado o es activamente psicótico, y no tiene apoyo adecuado, le advertimos que probablemente no sea un buen momento para entrar en uno de nuestros programas. Realmente necesitan recibir alguna otra forma de tratamiento primero”, dice ella. “Necesitamos saber cuándo derivarlos y cuándo el mindfulness es una opción apropiada para el tratamiento o el autocuidado”.
También es fundamental para la misión de la organización apoyar a las personas que trabajan directamente con quienes tienen las mayores necesidades. El programa comunitario, que Rockman llama “el corazón del centro”, enseña mindfulness a profesionales del área, incluyendo trabajadores sociales, consejeros y personas que trabajan con personas sin hogar.
“Abordamos las necesidades de los cuidadores usando mindfulness para el manejo del estrés y para prevenir el agotamiento, así como las necesidades de los clientes a los que atienden y que pueden tener enfermedades mentales graves y persistentes”, explica Rockman.
¿Es el Mindfulness más efectivo que los medicamentos?
En todos sus programas, observa Rockman, “basado en evidencias” es un calificador importante. Por ejemplo, MBCT ha sido bien investigado y considerado tan efectivo como los antidepresivos en la prevención de recaídas depresivas.
Pero incluso con esa validación, los programas de mindfulness pueden no ser suficientes para atender las necesidades de ciertos clientes, y para otros, su papel puede verse mejor como parte de un plan general de tratamiento, “una de las intervenciones que ayudan”, dice Rockman.
“¿Es el mindfulness mejor que los medicamentos u otras terapias? No, probablemente no”, dice ella. “Pero si eres alguien que no cree en tomar medicamentos o en ver a un terapeuta individual, es posible que estés más inclinado a involucrarte con la práctica del mindfulness”.
“Entonces se trata de esto: tenemos una modalidad que a las personas les gusta, que es atractiva y accesible para ellas y que las motiva más a usarla. En ese caso, el mindfulness puede funcionar mejor para ellas”.
En última instancia, ella añade, puede ser que ofrecer diversas opciones para el tratamiento de condiciones de salud mental, el manejo de enfermedades crónicas o la reducción del estrés sea, en realidad, el mejor remedio.
Artículo publicado originalmente en mindful.org