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Aburrimiento, Meditación y Creatividad

Por Charles Hastings

El 2 de mayo de este año se cumplieron 500º años de la muerte de Leonardo da Vinci. Sus poderes creativos eran enteramente excepcionales, en particular su capacidad de pensar de forma original, escapando de los patrones de pensamiento comunes para su época.

El 16 de mayo, el arquitecto de la Pirámide del Louvre, el palacio que alberga la obra más icónica de Leonardo, falleció a los 102 años. Las ideas de I.M. Pei parecían inimaginables y chocantes para los parisinos en los años 80; un arquitecto sino-estadounidense colocando un ícono modernista radical en medio del palacio real, que es un símbolo de Francia.

Sin pretender comparar estas dos figuras en particular, parece oportuno hacer la siguiente pregunta: cuáles son los procesos en la mente que promueven nuevas ideas, cuáles son los motores de la creatividad. Cuál es su significado para la sociedad en su conjunto y cómo podemos promover nuestra propia creatividad a través de nuestra meditación y, más ampliamente, por medio de la manera en que usamos nuestra mente y nuestro estilo de vida.

La creatividad no es solo creatividad artística. Lo que nos interesa es esa chispa de frescura transformadora, la apertura a nuevas posibilidades y la capacidad de apreciar el potencial en todo tipo de situaciones. Esta apertura necesita espacio, y aquí prestamos atención especial a los momentos en que dejamos que nuestra mente respire, sin ningún propósito específico.

¿Y dónde entra la meditación? Es posible ser creativo sin meditar y la creatividad no es el objetivo principal de la meditación. Sin embargo, una vez que la práctica de meditación nos pone en contacto profundo con nosotros mismos y con nuestra vida, abre la puerta a nuevos horizontes de realización.

Hacer algo y no hacer nada

Nuestra cultura ha puesto énfasis, durante cientos de años, en el trabajo, la eficiencia y la productividad. La llamada “ética del trabajo protestante”, el crecimiento del cientificismo y el materialismo, el auge del capitalismo y otros sistemas económicos materialistas, todos enfatizan el mundo externo, el progreso, la mejora y la productividad. De varias maneras, estas filosofías han servido bien a la humanidad, reduciendo la pobreza y la enfermedad y abriendo horizontes completamente nuevos con respecto al esfuerzo humano. (Sin embargo, también han sido fundamentales para saquear los recursos naturales de nuestro planeta y crear la actual crisis ecológica).

Vivimos en una cultura de estímulo constante. Los espacios entre nuestras actividades se llenan con entretenimiento de todo tipo. El paisaje urbano generalmente está dominado por anuncios de tiendas y vallas publicitarias. En casa, la televisión nos invita a llenar el espacio con una experiencia esencialmente pasiva. Podemos tener la impresión de que estamos teniendo una experiencia interactiva en internet, haciendo nuestras propias investigaciones y comunicaciones, pero a menudo simplemente nos permitimos ser arrastrados por cadenas de estímulos que nos distraen, uno tras otro. Un estudio reciente en la Universidad de Cambridge descubrió que algunos usuarios de smartphones consultaban sus teléfonos alrededor de 19.000 veces al año.

André Gorz, el fallecido autor del radical “Crítica de la Razón Económica”, afirma:

“La conexión entre más y mejor se ha roto. Nuestras necesidades con respecto a muchos productos y servicios ya han sido más que adecuadamente satisfechas, y muchas de nuestas necesidades aún no satisfechas serán atendidas no por producir más, sino produciendo de una manera diferente, produciendo otras cosas, o incluso produciendo menos. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a nuestras necesidades de aire, agua, espacio, silencio, belleza, tiempo y contacto humano”.

A finales de mi adolescencia, viví durante un tiempo en una pequeña casa en lo alto de una colina en Himachal Pradesh, en India. El cuidador, Chokidar Natthu, un anciano caballero Pahari con su tradicional chaqueta casera, turbante blanco, bigote blanco y aretes de oro, aparecía por la noche y se sentaba en la colina cubierta de pasto, fumando su pipa de agua con un suave sonido borboteante, observando el espacio de la enorme vista sobre las llanuras. Siendo yo un meditador principiante, dolorosamente consciente de mi propia agitación mental, me sentí impactado por su calma sin esfuerzo, tan inmóvil, sin hacer nada, completamente autosuficiente.

¿Aburrimiento?

La meditación es un momento en que no hacemos nada. Detenemos nuestras actividades y nos permitimos simplemente ser. Nos tomamos un momento para alejarnos del estilo de vida acelerado que la sociedad nos impone para quedarnos solos con nuestra propia mente. Nos hemos acostumbrado tanto a tener nuestro espacio constantemente lleno que, cuando nos permitimos parar, no hacer nada y dejamos de mantenernos entretenidos por un tiempo, es posible que inicialmente encontremos la ausencia de estímulos bastante desconcertante y, sí, aburrida.

El aburrimiento es la sensación que sentimos cuando la mente se frustra por la falta de estímulo, ya sea cuando no hay nada sucediendo o cuando alguna actividad es monótona, o una conversación o evento son particularmente monótonos.

Esta frustración puede sentirse intensamente en la meditación, particularmente cuando meditamos durante un largo período; la mente resiste la quietud de descansar en el objeto e intenta alejarse, buscando entretenimiento. Generalmente, los maestros de meditación consideran importante pasar por la experiencia del aburrimiento intenso, pues esto expone nuestro amor por la distracción y abre el camino hacia la no distracción. Sentimos una sensación de alivio cuando podemos soltar estos impulsos.

El historiador y futurólogo Yuval Harari medita todos los días y se retira para hacer un retiro de meditación cada año. Insiste en que es absolutamente vital para nuestra libertad personal que nos ofrezcamos a nosotros mismos un período de tiempo diario sin ningún contenido de medios, teléfono o internet, básicamente para permitirnos estar en nuestro propio espacio.

¡Solo ser nunca ha tenido buena publicidad! En su Ensayo sobre la Vanidad de la Existencia, Schopenhauer sugiere que simplemente ser no tiene ningún significado real:

“Si la vida, en el deseo por el cual consiste nuestra esencia y existencia, poseyera en sí un valor positivo y un contenido real, no habría aburrimiento: la mera existencia nos sería suficiente y nos satisfaría. Como están las cosas, no tenemos placer en la existencia, excepto cuando nos estamos esforzando por algo...”

Esta cuestión de significado, de una manera significativa de comprender nuestra existencia, o de comprometernos en actividades que nos son significativas, quizás sea el verdadero antídoto del aburrimiento y la puerta hacia la realización. Con una perspectiva que ve la riqueza y el potencial de la existencia, los espacios desocupados se convierten en áreas de libertad.

Matthieu Ricard frecuentemente se refiere al concepto de eudaimonia como un estado ideal de florecimiento humano. Para Aristóteles, la eudaimonia era el objetivo final de la vida humana: vivir bien, florecer y, finalmente, tener una vida buena, un concepto distinto de la hedonia (mero placer).

Cuando meditamos, nuestra atención plena penetra en la experiencia del aburrimiento y nuestra experiencia muy simple de nuestra propia conciencia se vuelve altamente significativa.

Cuando alguien logra comprometerse en actividades creativas que subjetivamente tienen un valor intrínseco para nosotros, hay un sentimiento continuo de realización. André Gorz establece una clasificación exhaustiva sobre los diferentes tipos de trabajo y asigna un lugar especial a lo que él llama Actividades Autónomas. Las define así:

“Las actividades autónomas son actividades que se realizan libremente y no necesariamente como fines en sí mismas. Esto incluye todas las actividades que se experimentan como satisfactorias, enriquecedoras, fuentes de significado y de felicidad: actividades artísticas, filosóficas, científicas, relacionales, educacionales, de caridad y de ayuda mutua, actividades de autoproducción y así sucesivamente. Todas estas actividades requieren “trabajo” en el sentido de que exigen esfuerzo y aplicación metódica, pero su significado está tanto en su desempeño como en su producto: actividades como estas son la sustancia de la vida misma”.

La Red de Modo Predeterminado

Parece que en estos espacios en que nos detenemos, cuando no estamos enfocados en hacer algo, en realidad hay mucho sucediendo. En 2001, Marcus Raichle identificó “una parte del cerebro que se volvió extremadamente activa cuando la mente no fue aplicada a ninguna tarea específica”. La llamó Red de Modo Predeterminado (RMP):

“La Red de Modo Predeterminado está compuesta de varias áreas de la corteza que son más activas cuando ninguna tarea externa exige nuestra atención”.

Está particularmente asociada con los pensamientos aleatorios y la divagación mental, similar al soñar, y parece compartir algunas de las actividades del sueño para organizar nuestra experiencia del mundo y de nosotros mismos. Hay diferentes puntos de vista sobre si esta divagación mental se trata solo de un mantenimiento de las sinapsis, desplazando la basura mental, o si un estado en que los pensamientos espontáneos pueden surgir libremente tiene que ver con una fuente de creación de nuevas ideas y nuevas respuestas espontáneas a nuestros problemas. Para citar a Raichle nuevamente:

“Con un fenómeno como la divagación mental, es difícil sostener que esto no sirva para nada, así como soñar. Soñar es la mente divagando desconectada. ¿Por qué soñamos? Aunque no hay una respuesta científica clara, no podemos afirmar que los sueños sean solo una inconveniencia… Muchos investigadores creen que la creatividad está asociada con soñar despierto o con pensamientos espontáneos sobre problemas interesantes”.

Una descripción detallada sobre las funciones de la Red de Modo Predeterminado puede encontrarse en el artículo de Wikipedia. ¿Sería la RMP, en realidad, la cuna de la creatividad? La investigación continúa investigando cómo puede ser parte de una interacción con otros factores en el pensamiento creativo, pero las conexiones misteriosas del cerebro aún no han revelado sus secretos.

Meditación y Creatividad

En un experimento conducido en la Universidad de Cambridge, con estudiantes iniciando en la práctica de mindfulness, se descubrió que la Red de Modos Predeterminados se volvió menos activa mientras estaban meditando. Investigaciones en la Universidad de Toronto sugirieron que la práctica de mindfulness tenía el efecto de desacoplar el “foco narrativo” característico de la RMP y el “foco experiencial”, la experiencia desnuda del momento presente.

Aunque las corrientes subyacentes de pensamientos (conocidas como “pensamientos de sub-movimiento” en la tradición meditativa tibetana) generalmente pasan desapercibidas en gran medida, es posible, sin embargo, estar atento al flujo libre de pensamientos espontáneos sin bloquearlos, trayendo el foco experiencial a la conciencia de los eventos del foco narrativo.

Alan Wallace propone el siguiente método de estar conscientemente atento a las tendencias subyacentes de los pensamientos:

“En aquello que es mentalmente percibido, deja que haya solo lo mentalmente percibido sin las superposiciones conceptuales de pensamientos, etiquetas, categorías, juicios. Y observa la matriz, la diversidad de eventos mentales que surgen dentro de ese campo. Pensamientos discursivos, la charla mental, imágenes mentales, no solo de visiones, de colores y formas. Imágenes mentales de sonidos, memorias y gustos, olores, sensaciones táctiles…”

“Podemos comparar el espacio de la mente con un escenario, un teatro, en el cual los actores vienen y van... Concéntrate especialmente en los actores que aparecen en el escenario de la mente, desempeñan sus papeles y luego desaparecen de vuelta en el espacio. Atiende a estos distintos eventos mentales de pensamientos e imágenes, recuerdos y fantasías, emociones y deseos. Lo que sea que surja, simplemente observa su naturaleza y déjalo sin modificarlo de ninguna manera. En la medida de tu capacidad, observa sin preferencia y sin superponer los conceptos de 'yo' o 'mío'. Simplemente observa los eventos conforme surgen de momento a momento. Siempre fresco, siempre sin precedentes”.

¿Podría esta frescura, donde nuevos pensamientos espontáneos tienen espacio para brotar, ser la cuna de la creatividad?

Personas Creativas

Leonardo da Vinci fue un procrastinador, y un buen número de sus trabajos permanecieron inacabados, o incluso no iniciados. Generalmente estaba más interesado en experimentos con materiales y técnicas. Apreciamos sus obras maestras en pintura, como la Mona Lisa, pero lo que también nos impresiona son sus observaciones, sus esbozos, sus anotaciones, sus ideas, la expresión de una mente creativa extraordinariamente original y desinhibida. Por supuesto, no tenemos forma de saber por qué tuvo ese genio excepcional, ¡hace 500 años!

Volviendo al presente, Matthieu Ricard es una persona excepcionalmente creativa, con una particularidad. Habiendo tenido la oportunidad de observarlo durante varios años, percibo que parece nunca perder tiempo o perder el enfoque, ser capaz de tener nuevas ideas constantemente y ponerlas en acción en un estado muy fluido y relajado, que parece no ser interrumpido por las dudas, ansiedades y procrastinación que afectan a muchas personas creativas. Por supuesto, medita mucho y puede inspirarse en el flujo extraordinario e incansable de sus mentores, Dilgo Khyentse Rinpoche y el Dalai Lama.

Matthieu sugiere que la meditación donde permanecemos en un estado de “presencia abierta” puede ser un catalizador para que surja la inspiración espontánea. La expresión “presencia abierta” ha sido usada de manera algo imprecisa por los neurocientíficos como una descripción de varios tipos de meditación en los cuales la mente está simplemente consciente y presente, sin fijarse en un objeto. Permanece en un estado de simplicidad, relajación y apertura, que puede continuarse de manera flexible como una especie de disponibilidad durante el día. Puedes encontrar una introducción práctica a esta práctica en la quinta sesión de mi curso Estabilidad y claridad, titulada Una Presencia Simple. (Puede que tengas que hacer clic en las otras sesiones del curso para desbloquear esta.)

Maria João Pires medita temprano por la mañana y luego trae esa atención inicial a sus actividades diarias, como un proceso continuo de estar presente, “escuchando” cualquier situación que surja. Insiste en la importancia de escuchar el momento presente y mantener constantemente una conexión entre mente y cuerpo. En su charla sobre “Flow” y Presencia, Maria entra en detalles sobre la relación entre mente y cuerpo, dentro y fuera.

“La conciencia del cuerpo es muy importante. Nos lleva a un conocimiento de cómo conectar el cuerpo con la mente... Practicar un instrumento musical contribuye a esa continuidad de observación, observando constantemente cómo están las cosas dentro, fuera, dentro, fuera... Entonces hay un momento en que esa conexión entre dentro y fuera está fluyendo y hace las cosas mucho más fáciles. El esfuerzo se vuelve fácil porque sabes cómo usarlo”.

Ella practica caminatas con mindfulness todos los días:

“Cada dos días, hago ocho o diez kilómetros de caminata rápida. No me distraigo con otras cosas mientras camino, observo el paisaje y observo lo que mi cuerpo dice, cómo reacciona. Estás caminando y ves el paisaje, la reacción de dentro sale y todo es uno, un ciclo. Observo cómo está latiendo mi corazón, mis piernas, mis pies, todo. De alguna manera, se trata tanto del cuerpo como de la mente. Sí, es para conectar la mente y el cuerpo”.

¿Qué podemos aprender de estas personas que han realizado un flujo creativo en sus vidas? No somos todos genios creativos o meditadores experimentados. Sin embargo, podemos crear espacios para nosotros mismos, dándonos tiempo, tiempo para nuestra propia reflexión, tiempo para escuchar a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. También permite que la mente se relaje y confíe en su potencial.

¿Ya has tenido la experiencia de dejar un problema hasta la mañana siguiente, “dormir sobre él” y descubrir que, aunque no tengas una solución lista, todo parece estar más claro al día siguiente? Incluso en un ejercicio simple, como escribir este artículo, hay un proceso de “inspirar” y “expirar”. Recopilo información y luego dejo que se quede quieta por un tiempo y se arme en mi mente. Hay un elemento de recibir, en lugar de hacer, dejando que la mente haga su trabajo a su manera.

Nuestra meditación no necesita ser forzada y mecánica. Puede volverse relajada y espaciosa, para que así haya espacio para la transformación. Poco a poco, podemos permitirnos confiar en nuestra mente y en el potencial de aquello que recibimos. ¿Podríamos llamar a esto momentos de gracia?

Como dice Maria:

“¿Estás tocando la música o la música te está tocando a ti?” “Creo que es más la música que te está tocando a ti, si lo permites. Y entonces, si lo permites, todo es fácil”.

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Los maestros Matthieu Ricard, Alan Wallace y Maria João Pires son instructores en la aplicación Imagine Clarity. Para seguir sus prácticas guiadas (solo en inglés), simplemente descarga la aplicación a través del siguiente enlace:

Play Store (Android)

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Artículo publicado originalmente en imagineclarity.com