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Venenos mentales, relaciones y la importancia de la meditación

Por Daniele Vargas

Orgyen Trinley Dorje, el 17º Gyalwang Karmapa, es el depositario de la linaje Karma Kagyu (una tradición budista de más de 900 años) y una guía para millones de practicantes de meditación alrededor del mundo. Es reconocido por su activismo ambiental y por ser un nombre prominente en la lucha por los derechos de las mujeres. También es señalado como el probable sucesor del Dalai Lama. Actualmente, el Karmapa reside en el Monasterio Gyuto, en India, después de haber realizado una fuga dramática del Tíbet en el año 2000 y ha pasado el último año impartiendo enseñanzas especialmente en la sede Karma Kagyu en occidente, en Nueva York, EE.UU.

A continuación hay una transcripción de algunos de sus preciosos enseñanzas con aplicaciones prácticas para la vida cotidiana.

Venenos Mentales

De manera general, existen dos formas de lidiar con los venenos de la mente:

Al principio, para los principiantes, intentamos escapar de los venenos mentales no siendo atraídos por ellos, los evitamos y no nos involucramos demasiado con ellos. Intentamos huir de ellos. Este es el primer estadio. Donde debes desafiarlos, trabajar directamente con ellos.

El segundo estadio es realmente luchar contra esto, hacer una especie de guerra contra esos venenos. Entonces hay aún un tercer estadio que es cuando tu sabiduría se vuelve mucho más clara y más fuerte. Entonces usas medios hábiles.

En este punto eres mucho más fuerte y puedes realmente desafiar, hacer guerra, atacar las emociones negativas. Encuentras una manera de usarlas como amigas, no como enemigas. Las usas de tal manera que puedan ser muy hábilmente aprovechadas.

La importancia de la meditación y la compasión

Necesitamos darle un descanso a nuestra mente, necesitamos traer paz y alegría. Cuando damos tiempo para meditar, o para hacer ciertas prácticas, es para entrenar nuestras mentes a fin de traer paz y descanso; de lo contrario, nuestra mente no puede descansar y no podemos encontrar la paz. Hay mucha distracción y mucha turbulencia. Es como si nuestra mente estuviera enferma, tuviera fiebre, un resfriado o algo así. No actúa de manera pacífica. Por lo tanto, este tipo de entrenamiento, esta práctica formal para traer a nuestra mente descanso y paz, es muy importante.

Si dices: “Seré compasivo”, eso no es suficiente. Esta no es una situación en la que puedas decir: “Está bien, voy a hacerlo”, y entonces sucede. Tiene que basarse en una comprensión clara del por qué y cómo aquello es tan importante.

Cuando desarrollas esa comprensión de la importancia de la compasión y del por qué la compasión es necesaria, entonces quizás llegas a un lugar donde tienes más claridad sobre cuáles son las opciones. Si soy compasivo, será así; si no lo soy, será así.

Quizás sea más importante y mejor sentir realmente la necesidad de ser compasivo. Ese es el momento en que necesitas decidir: “Sí, esto es correcto, realmente debería ser compasivo”.

Apego y Relaciones

Cuando estamos realmente apegados a algo, es muy difícil separar nuestra mente de ello.

Por ejemplo, la rabia viene y va, no siempre está presente, pero el apego es algo que está más o menos continuamente presente. Es algo de lo que no es fácil separarnos y, por lo tanto, perturba nuestra paz mental.

Hay un dicho tibetano: “Si la tocas, te quema la mano; si no la tocas, se rompe”. Es como una olla caliente; si la sostienes, te quema la mano; si la dejas caer, se rompe. Entonces es un poco así. Todo lo que hacemos con apego permanece problemático.

Es importante descubrir por qué y cómo surgen el apego y el aferramiento.

Ahora, por ejemplo, si vemos algo a lo que estamos apegados, algo que realmente nos gusta, entonces vemos el lado positivo, el lado bueno de esa cosa, casi en exceso. No vemos el lado negativo. Cuando nos apegamos a algo, no podemos separar nuestra mente de las cosas buenas que vemos en ello; se convierten en una sola cosa.

Cuando algo a lo que estamos ligados aparece en nuestra mente, parece algo realmente deseable. De hecho, a menos que parezca algo realmente deseable, eso no atraerá nuestra mente. Así, el deseo y la apariencia del objeto de tu apego generalmente surgen juntos. Ves el objeto de tu apego como algo muy deseable. Por esa razón, sientes: “No puedo soportar estar separado de él”. Así, puedes ver que el apego o el deseo es algo que no es libre.

Por ejemplo, las personas hacen que las cosas sean deseables porque quieren venderte algo. Intentan descubrir qué atraerá más tu mente. Intentan descubrir qué cosa creará un deseo tan fuerte en ti que tengas que comprarlo, y ni siquiera te importa cuánto tengas que gastar en ello. Entonces, cuando tu mente le gusta tanto, tienes un anhelo muy fuerte por ello, quieres obtenerlo, tienes que comprarlo, no importa qué.

La cuestión principal sobre el apego es que eres dominado por el objeto al cual estás ligado. Hay un apretón muy fuerte, un fuerte sentimiento de que no puedes soltar. Pero con compasión y bondad no es así. Es un sentimiento mucho más abierto y libre, algo muy cálido.

La mayoría de ustedes son jefes de familia o amas de casa, así que todos ustedes tienen que enfrentar el desafío del apego. Cuando decimos que el apego es algo negativo, eso no significa que todo tipo de deseo o apego sea algo malo, que todo aquello a lo que estés ligado deba ser abandonado. A veces las personas piensan: “No debería estar apegado a las cosas, así que tengo que renunciar a todo y abandonar a todos”. Eso es incorrecto. No es eso lo que estamos diciendo. Estamos diciendo que tenemos que basar nuestras relaciones y apegos en las cosas por las razones correctas. Sucede que te sumerges en algo y luego no puedes salir de ello. Eso trae problemas, sufrimiento y dolor. No es eso lo que queremos.

Hay una historia que recuerdo: dicen que una vez hubo una pareja que no estaban yendo muy bien juntos; ni siquiera se hablaban. Un día, el hombre escribió una nota para su esposa diciendo: “Por favor, despiértame a las 8 horas”. Entonces se fue a dormir, y por supuesto que durmió demasiado. Ya eran las 10 cuando se despertó. Entonces encontró otra nota al lado de su nota, y decía: “Deberías despertar ahora. Ya son las 9:30…” Esto significa que no debemos evitar las relaciones, pero las relaciones no deben convertirse en una fuente de sufrimiento. Pueden ser una fuente de gran felicidad. La manera en que comprendemos las cosas hace toda la diferencia.

Aversión, rabia y cómo desplazar la atención de esos sentimientos

La aversión y la agresión son expresiones de rabia. Se vuelve muy obvio, porque cuando sientes rabia y agresión, la expresas muy claramente, ya sea a través del rostro, del habla o del lenguaje corporal. La manera en que actúas se vuelve más áspera y menos cuidadosa, por lo que no es difícil reconocer sentimientos de rabia o agresividad cuando surgen. Es fácil percibir esas emociones.

La manera en que trabajamos con esto es a través de la paciencia. Este es el antídoto que tenemos que usar.

A veces tenemos ese sentimiento: “Esta persona hizo algo negativo para mí. Me insultó. Hizo esto y aquello”, y respondemos pensando: “Tengo el derecho de estar furioso, está bien. Tengo el derecho de ser agresivo por esta o aquella razón”. Cuando ves las cosas de esa manera, es muy difícil lidiar con la agresión. Me parece muy difícil de lidiar porque crees que es una respuesta muy razonable, y que realmente necesitas reaccionar con esa agresión o rabia. Pero hay muchas maneras diferentes de lidiar con la rabia y, a veces, no puedes trabajar directamente con ella usando tu propio entendimiento.

Es mejor que tengas una comprensión clara de las razones por las cuales no deberías estar furioso o agresivo, pero a veces puede ayudar si puedes pensar en razones por las cuales no deberías estar furioso, haz algunas excusas de alguna manera.

Supongamos que tengo un maestro muy genuino, y que cada vez que me enojo o me vuelvo agresivo, pienso en el maestro, y me digo a mí mismo: “Este maestro me dijo que no me enoje tanto”. Si puedo desviar mi atención de esa manera, a veces ayudará. Puede tener un buen efecto y realmente me ayuda a dejar que mi rabia se vaya.

Si me acuerdo de instrucciones de buenos libros y enseñanzas de maestros que son verdaderos e inspiradores y me han inspirado, si puedo pensar en ellos, también me ayudarán.

Normalmente, cuando nos enojamos con algo, nuestra mente está totalmente concentrada en ese punto, en ese incidente personal, de modo que nuestra rabia se vuelve cada vez más fuerte; entonces sentimos que tenemos que hacer algo al respecto, que tenemos que actuar. La rabia puede ir a muchos lugares y también en dirección a uno mismo.

En lugar de concentrarnos en esa cosa específica, si pudiéramos cambiar nuestra atención, como hacemos con respecto a otras cosas, y decir: “Estoy furioso con esto, eso no está bien, pero hay aquella otra cosa, eso tampoco está bien”, si puedo concentrarme en las muchas cosas y aspectos diferentes, entonces, de alguna manera, mi rabia se vuelve menor, porque aquello no es sólido.

Se trata de no estar enfocado en una sola cosa. Después de algún tiempo, tu mente se mueve uniformemente por muchas cosas con las cuales estás furioso, de modo que ya no necesitas estar furioso con una cosa en particular.

Es muy importante que intentemos cambiar nuestro enfoque, nuestra concentración, de un único punto a muchas otras cosas. Si generamos entonces una mente compasiva, entonces habrá muchos beneficios y muchas cosas positivas.