¿Por qué es importante meditar?
Por Luis Oliveira

Como cualquier persona, probablemente no despiertas pensando: “Hoy quiero sufrir. Quiero pasar el día entero con ansiedad, tener algunos arrebatos de rabia y después quedarme triste.”
De alguna manera, todos queremos ser felices, por eso buscamos evitar sufrimientos y aflicciones. Pero ¿qué es la felicidad? ¿Es algo externo a nosotros o es algo que puede cultivarse de forma interna? ¿Es un estado de euforia constante o un estado más tranquilo y contento?
Nuestro estado mental es lo que define nuestra calidad de vida. Por eso, sería útil entender qué es la felicidad.
Una reflexión importante que la práctica continua de meditación puede traernos es sobre dos tipos distintos de felicidad: la felicidad hedónica, más condicionada, también confundida con placer; y la felicidad eudaimónica, más genuina y estable.
Ya estamos bien acostumbrados al primer tipo, que es aquel tipo de felicidad alcanzada a través de la posesión o la recepción de algo. Cuando recibimos un elogio, comemos algo muy sabroso o experimentamos alguna sensación agradable, por ejemplo.
Sin embargo, cuando la causa de esa felicidad es destruida o deja de existir, tal felicidad también desaparece. Vale notar que, aun así, este tipo de felicidad posee su valor, después de todo, también necesitamos cosas como un ambiente saludable y condiciones básicas de vida para que podamos cultivar las causas para una felicidad más genuina. Desafortunadamente, dedicar la vida solo a este tipo de felicidad condicionada puede no ser suficiente, una vez que su origen, ligado a estímulos, jamás podrá ser duradero y estable.
Por su parte, el otro tipo de felicidad, que llamaremos aquí eudaimónica, o “felicidad genuina”, no se trata solo de una serie de sensaciones y emociones agradables. Es un estado de estabilidad y serenidad, de un equilibrio mental y bienestar interior que están ahí independientemente del ir y venir de los pensamientos, las emociones y situaciones externas. Simplemente estando en nuestra propia compañía, inspirando y expirando, disfrutando de la presencia natural de nuestro ser más allá de cualquier artificio del ego: un estado de presencia detrás del escenario de la película de nuestras vidas.
Percibimos, a lo largo del tiempo, que la felicidad genuina es la consecuencia de una mente saludable y equilibrada, así como el bienestar físico es el resultado de un cuerpo saludable; y que todo esto no viene de afuera, sino de aquello que cultivamos internamente. Percibimos también que ocurre naturalmente al desatar los nudos creados por nuestra mente, como nuestros hábitos y nuestras formas condicionadas de percibir a nosotros mismos y la realidad a nuestro alrededor. No es una cuestión de aquello que recibimos de afuera, sino de aquello que cultivamos internamente y ofrecemos al mundo.
¿Pero y la meditación?
Cuando comenzamos a meditar, podemos notar que nuestra mente es como un mono loco: todo el tiempo saltando de rama en rama, de pensamiento en pensamiento. Esta mente de mono juega con nosotros: una hora está feliz, otra hora está triste; una hora está agitada, otra hora desanimada; ahora está de mal humor y depresiva, después se pone excitada y fuera de control. Ella va siguiendo aquello que siente.
Comenzamos dándole una tarea a esta mente de mono. Cosas simples, como: “Hola, tu primera tarea es prestar atención a la respiración”. Y entonces, tu mente estará atenta al acto de inspirar y expirar. Muchos pensamientos pueden surgir, no hay problema. A través de la meditación, aprendemos a convertirnos en “amigos” de esa mente para que, así, podamos caminar gradualmente hacia aquella felicidad genuina de la cual hablábamos.
Crecimos ignorando la posibilidad de comprender y entrenar nuestras mentes, y por eso seguimos mirando hacia afuera, persiguiendo solo aquel primer tipo de felicidad, condicionada e impermanente, en la creencia de que esto o aquello nos hará felices; un carro, un empleo, una relación. Pensamos que, si conseguimos alcanzar las condiciones externas correctas, todo estará bien. Es curioso cómo no aprendemos prácticamente nada sobre nuestras mentes a lo largo de nuestras vidas, y cómo este tema raramente es abordado en las escuelas, las universidades y los medios.
Dedicamos nuestras vidas a mejorar las condiciones externas y olvidamos que, en realidad, es nuestra mente la que experimenta el mundo y lo expresa en forma de bienestar o sufrimiento. Si somos capaces de cambiar la manera en que vemos las cosas, transformaremos la calidad de nuestras vidas. Por eso, no hay problema alguno en desear alcanzar una mente optimizada.
La meditación puede entenderse como un entrenamiento mental, a través del cual podemos estar más conscientes de nuestro mundo interno, de nuestros pensamientos y emociones, y también de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, aquí y ahora. Es un entrenamiento en el que salimos del “piloto automático” para entrar en contacto con un estado más natural de nuestras mentes.
Puedes preguntarte: “¿cómo así, un estado más natural?” Piensa en un vaso de agua con un poco de arena. Si lo agitas, la arena se mezcla con el agua, dejándola turbia. Pero, si dejas el vaso quieto, poco a poco la arena va asentándose en el fondo hasta que el agua vuelve a quedar clara. En este ejemplo, la arena representa nuestros pensamientos, perturbaciones, emociones y hábitos, y el agua representa nuestra mente. Sin la meditación, nuestra mente permanece turbulenta y turbia, con arena por todos lados. Sin embargo, cuando meditamos, permitimos que esa arena poco a poco vaya asentándose, haciendo que el agua retorne a su condición natural, tranquila y límpida.
Al reposar en este estado natural, podemos manifestar una mente más estable y una felicidad genuina, para que así podamos ofrecer una mirada diferente al mundo y a nuestras experiencias.
Muchos pueden pensar que meditar se trata de huir de la realidad. ¡Al contrario! El objetivo de la meditación es ayudarnos a ver la realidad como es, reconociendo las causas profundas que generan nuestras aflicciones y disipando nuestra confusión mental. Es a partir de la meditación que podemos desarrollar una visión más clara de la realidad, y así cultivar una mente más equilibrada y genuinamente feliz.
Con la práctica de la meditación, poco a poco descubrimos que nuestra conciencia, que está detrás del ir y venir de nuestra mente pensante, es como un cielo vasto y azul, normalmente cubierto por espesas nubes. Pueden ser nubes blancas o grises, pequeñas o grandes, pero siguen siendo solo nubes. Y por ser nubes constantes, que están ahí hace tanto tiempo que casi nunca logras ver el cielo, a veces incluso olvidamos que existe. Nos fascinan las nubes y nos identificamos con ellas. Pero, con la práctica, aprendemos poco a poco a reposar en el cielo y no en las nubes. Puedes tener varias nubes: una hermosa, una feliz, y tal vez otra no tan agradable, pero nunca modifican el espacio natural. El espacio siempre es libre, siempre es puro.
¿Qué dice la ciencia?
La ciencia viene, en los últimos años, estudiando la meditación y constatando sus beneficios como hemos mencionado muchas veces a lo largo de las prácticas guiadas en Lojong. Las investigaciones científicas en el campo de la neuroplasticidad muestran que toda forma de entrenamiento induce reorganizaciones importantes en el cerebro, tanto en el plano funcional como en el estructural, y que la práctica continua de meditación resulta en la reducción del estrés y la ansiedad. Un estudio reciente del Instituto Max Planck analizó los efectos del entrenamiento en diversos tipos de meditación. Como el estudio informa, los resultados indican que estos “entrenamientos mentales” no solo son capaces de cambiar las redes cerebrales subyacentes a funciones como la atención, la compasión y cómo regulamos nuestras emociones, sino también de mejorar la salud y el bienestar subjetivo, reduciendo el estrés y aumentando nuestro comportamiento prosocial.
¿Qué es la app Lojong?
Lojong es una palabra tibetana que significa “entrenamiento de la mente”. “Lo” significa mente y “jong”, entrenamiento o cultivo. Tenemos como objetivo presentar la meditación para quien está comenzando, siempre aliados a programas apoyados por grandes maestros, y también buscamos ayudar a conectar personas con instructores calificados y grupos locales, para que así puedan avanzar con sus prácticas, lo cual es fundamental.
La app reúne diversos programas de meditación, videos animados, un temporizador para prácticas en silencio, estadísticas, artículos, citas y diversas herramientas para ayudarte en tu camino contemplativo.
Gran parte de nuestro contenido está abierto para usuarios no pagantes, sin embargo, algunas sesiones están disponibles solo para suscriptores premium, pues así podemos continuar con la creación de nuevos contenidos e invirtiendo en la calidad de la app. Sin embargo, si no tienes condiciones financieras para pagar la suscripción, ponte en contacto con nosotros, contándonos el motivo, y responderemos tu solicitud lo antes posible.
Aspiramos a que cada vez más personas practiquen y se beneficien con las prácticas de meditación, y por eso creamos la app, con el objetivo de facilitar el acceso a estas prácticas tan importantes al mayor número de personas posible.
Recordamos también que, si no te identificas con la aplicación, existen varios otros apps de meditación así como excelentes libros para quien quiere comenzar. Aquí separamos una lista con algunos libros que recomendamos: “Felicidad: la práctica del bienestar” y “El arte de la meditación” de Matthieu Ricard; “Felicidad genuina” de B. Alan Wallace; “En el corazón de la vida” de Jetsunma Tenzin Palmo; “Rescate emocional” de Dzogchen Ponlop; y “Un corazón sin miedo” de Thupten Jinpa.
En Brasil, también existen varios instructores calificados ofreciendo excelentes cursos presenciales, como el Cultivating Emotional Balance (CEB), así como existen diversos grupos locales dedicados al aprendizaje de diferentes prácticas de meditación; para algunas personas, estar insertado en un grupo puede ser el camino más fácil para proseguir con el entrenamiento, compartiendo experiencias y fortaleciendo el hábito de la práctica. Recordando que es fundamental buscar siempre instructores y grupos reconocidos y calificados.
Por último, nos gustaría enfatizar que los tratamientos de salud, como el uso de medicamentos antidepresivos, no deben ser sustituidos o interrumpidos basándose solo en los resultados obtenidos con las prácticas y sin un acompañamiento profesional.